En este espacio no vas a encontrar soluciones mágicas, no es el fin. Es una invitación a la reflexión, para cuestionarnos a nosotros y a partir de ello, mejorar el vínculo con nuestros perros.
Partamos de la base de que lo que puede estar mal para nosotros puede no estar mal para ellos.
A mi criterio, la empatía, es una habilidad fundamental para intentar entender por qué un perro hace lo que hace.
Imaginate como te sentirías si tu vida fuera estar todo el día acostado en la cama, solamente levantándote para ir al baño y para comer (todos los días arroz).
Sin ver amigos, sin trabajar, sin hacer ejercicio, sin diversión.
¿Aburrido, no? ¿Qué habilidades sociales podrías desarrollar yendo de la cama al baño?
¿Qué visión podrías tener del mundo si no conocés más que eso?
El perro también es un ser social y al igual que nosotros, tiene que tener cubiertas ciertas necesidades para llevar una vida de calidad.
Ahora imaginate que una noche vas caminando por la calle y una persona encapuchada, que no te daba ningún indicio de significar un peligro, te roba el celular.
¿Qué podría pasar después de vivir esa situación?
Se me ocurren las siguientes opciones:
– Que no quieras salir más a la calle por la noche.
– Que cada vez que veas una persona encapuchada huyas.
– Que salgas a la calle con un gas pimienta y le rocíes la cara a cualquier persona encapuchada que se te acerque.
Es decir que el futuro, estará determinado por nuestro presente y nuestro pasado. El presente podemos modificarlo, no así el pasado. Pero si podemos superarlo, enfrentando nuestros miedos de forma cuidadosa y progresiva.
¿Estás dispuesto a cambiar tu visión para empezar a mejorar el vínculo con tu perro?

